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5/8/21

Armamento a Bolivia: Marcos Peña y su rol en el contrabando agravado

 


El mismo día en que los gendarmes argentinos partían hacia Bolivia, donde se repartirían las municiones entre las fuerzas bolivianas para apoyar el golpe de Estado contra Evo Morales, en la Casa Rosada se congregaron Mauricio Macri, la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, el canciller Jorge Faurie, el jefe de Gabinete Marcos Peña, el secretario de Asuntos Estratégicos Fulvio Pompeo y el titular de la Gendarmería Nacional, Gerardo Otero. Con estos nuevos elementos que van saliendo a la luz y que ponen al poderoso jefe de Gabinete de Macri en el centro de la maniobra que terminó con el desvío de proyectiles hacia Bolivia, el gobierno de Alberto Fernández prepara una ampliación de la denuncia que tramita en el fuero penal económico: “Además de lo que ya denunciamos, estaremos ampliando y aportando nueva documentación que demuestre la participación en el contrabando agravado de Peña, Pompeo, y Faurie”, confirmó a Página/12 el ministro de Justicia Martín Soria.

En la Casa Rosada, hubo, al menos, dos reuniones el 12 de noviembre de 2019 que despertaron la inquietud del actual gobierno. Por un lado, Macri se vio con Faurie. Coincidentemente con el ingreso del canciller estuvo la entrada a Casa de Gobierno de Pompeo, el actual secretario de Relaciones Internacionales del PRO y uno de los hombres poderosos de la gestión de Macri, tanto que hasta presidía la mesa de seguridad a la que se sentaban la propia Bullrich, Faurie, el entonces ministro de Defensa Oscar Aguad y el titular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI) Gustavo Arribas.

Faurie dejó la Casa Rosada a las 11.29 de ese día. A los diez minutos entró Bullrich que se encaminó hacia el despacho de Peña junto con el secretario de Seguridad Eugenio Burzaco y los subsecretarios Gerardo Milman y Darío Oroquieta. Con ellos ingresaron también los jefes de las cuatro fuerzas de seguridad federales. Algo absolutamente inusual. Otero, por entonces comandante de la Gendarmería --la fuerza más identificada con la gestión Bullrich--, llegó con su secretario privado, Ramón Domínguez. Una de las posibilidades que barajan quienes siguen el caso con atención es que, en ese encuentro, se haya decidido de qué fuerza de seguridad saldrían las balas antidisturbios que iban a ser llevadas a La Paz. La Gendarmería tenía esas municiones, que le habían sobrado de las que Bullrich había comprado para la cumbre del G20 que se celebró en Buenos Aires un año antes.

La entonces ministra de Seguridad abandonó la Casa Rosada a las 13:48 junto a los funcionarios de su cartera y los jefes de las fuerzas de seguridad. Una hora después el jefe del Grupo Alacrán de la Gendarmería Fabián Salas mandó un fax al comandante de la Fuerza Aérea para avisarle que sus efectivos llevarían, además de lo que ya habían notificado, un cargamento extra de 70.000 balas antitumulto 12/70, granadas de gas y sprays. Nada de eso apareció declarado en el manifiesto de vuelo cuando el Hércules C-130 despegó al filo de la medianoche del 12 de noviembre de 2019 de la base de El Palomar.

La reunión, que se conoció en las últimas horas, es para el gobierno nacional un elemento fundamental que extiende las responsabilidades hacia Peña y Pompeo, que no habían sido contemplados en la denuncia inicial. El exsecretario de Asuntos Estratégicos sí había sido denunciado por el excamarista Eduardo Freiler ante el fuero penal económico. Tanto Macri como Bullrich, Aguad y Otero ya están imputados en la causa que aún tramita en el juzgado de Javier López Biscayart.

El extraño pedido de Faurie

El mismo día de las reuniones en Casa Rosada, Faurie le envió un pedido a la ministra de Seguridad Bullrich para que, ante el “deterioro de la situación de seguridad” en Bolivia, enviara una unidad de Gendarmería para aumentar la protección de la embajada, el consulado y la residencia del embajador. Anoche, en una entrevista en A24, el excanciller reconoció que estaban trabajando en el asunto con Bullrich.

La nota de Faurie tiene dos curiosidades. Por un lado, para el 12 de noviembre, ya era claro que la Gendarmería iba a ir a Bolivia. De hecho, un día anterior la fuerza de seguridad había tramitado ante la Agencia Nacional de Materiales Controlados (ANMaC), que depende del Ministerio de Justicia, las autorizaciones para sacar el armamento, y el mismo 12 de noviembre amplió el pedido para sacar las 70.000 balas antitumulto. Por otro lado, la nota fue enviada en mano, es decir, sin cargarse al sistema de Gestión Documental Electrónica (GDE), que era obligatorio para todos los ministerios desde el 25 de abril de 2016, según la resolución 65/2016 del Ministerio de Modernización.

 

Mas info  https://www.msn.com/es-ar/noticias/argentina/armamento-a-bolivia-marcos-pe%C3%B1a-y-su-rol-en-el-contrabando-agravado/ar-AAMZNox?ocid=BingHPC

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